Por Klaus Riis, Editor de Kommunistik
Politik, Kommunistik Politik, nº 19,
27 de septiembre de 2003
“El “no“ sueco al euro en el referéndum del 14 de septiembre
no tendrá ninguna consecuencia para Dinamarca”, decía el
Primer Ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen en la noche del referéndum
al comentarlo.
Desde entonces, Fogh Rasmussen y los partidos pro-UE han estado pensando como
locos. Naturalmente que el “no” sueco ha dado ánimos tanto
al movimiento anti-UE danés como al noruego, los cuales cuentan de nuevo
con la mayoría en contra de la pertenencia a la UE en las encuestas de
opinión.
Primero Fogh Rasmussen pensó en hacer un referéndum sobre la cláusula
de exclusión de Dinamarca sobre la justicia –no sobre su abolición,
sino sobre un cambio que significaría que el parlamento nacional podría
abolirla- junto con el prometido referéndum sobre la constitución
de la UE [siendo ahora llamado oficial, imprecisa y falsamente llamado “Tratado
de la UE” en los medios de prensa]. Después soltó la “bomba”,
en un debate en la Universidad de Aarhus al declarar: “Un “no” en
el referéndum significaría la retirada de Dinamarca de la UE”.
Durante la noche obtuvo el apoyo de todos los partidos pro-UE: si los daneses
votan “no” a la constitución de la UE el año próximo,
esto significará en realidad la retirada de Dinamarca de la UE. Todos
ellos se quejan de que el Día de los Inocentes no es en septiembre.
Pero no hay la más mínima razón para creerles. Si el resultado
del referéndum, en el que la pregunta es –si no formal al menos
políticamente- seguir siendo o no miembros de la UE, fuera el “no”,
entonces todos los partidos pro-UE harían todo lo que pudieran para sabotear
este “no” e impedir la retirada danesa de la UE, de la misma manera
que no respetaron el “no” al Tratado de Niza en 1992, las cuatro
cláusulas que resultaron del referéndum forzoso de 1993 ni el “no” al
euro del año 2000. En este último referéndum, el 53,1 votó en
contra del euro y el 46,9 a favor. Los daneses dijeron claramente “no,
gracias” al euro con una participación electoral del 87,5%.
Fue la misma mayoría de daneses, teniendo en contra de ellos a la mayoría
de los partidos políticos, las organizaciones de empresarios, todos los
medios de prensa y el dinero, la que les batió a todos ellos y ganó los
referenda; fue la misma mayoría la que ha sido amenazada, mentida y engañada,
y a pesar de todo eso ha rechazado el proyecto de los monopolios, los “Estados
Unidos de Europa”.
Desde entonces, el dejar a un lado las decisiones de la mayoría del pueblo
danés ha sido el objetivo de la política europea de los partidos
pro-UE.
No pueden hacer otra cosa. Está en su naturaleza. Por supuesto, ellos
sostienen que representan a toda la nación, pero después de todo,
su propósito es cuidar de los intereses del capital y del estado capitalista,
que son opuestos tanto a los intereses a largo plazo como a los inmediatos de
los obreros y de la inmensa mayoría del pueblo, así como al interés
nacional por la independencia y el desarrollo independiente.
No hay razón para creerles una pizca. Nunca respetan un “no”.
Por supuesto, la declaración de Fogh Rasmussen sobre la retirada de Dinamarca
de la UE en caso de un “no” ha sido amañada con el partido
que apoya al gobierno, el Partido Popular Danés, que elevó la misma
cuestión en su congreso nacional. Es el mismo juego al que están
jugando. El Partido Popular Danés no quiere la retirada de Dinamarca de
la UE. No es un admirador secreto de Noruega. Siendo un partido ultra-reaccionario
en todos los aspectos, su corazón late por los EE.UU., la administración
Bush y su campaña contra los musulmanes y los países y pueblos
pobres del mundo.
En tanto que partido populista, el Partido Popular Danés ha estado siempre
viviendo a costa de la oposición a la UE, la cual era fuerte, amplia y
popular, no menos entre la clase obrera, mucho antes de que Pia Kjaersgaard [dirigente
nacional del Partido Popular Danés, nota del traductor danés] y
el Partido Popular Danés fueran inventados, en una época en la
que Mogens Glistrup y su Partido del Progreso [fundado en 1972, y del cual nació el
Partido Popular Danés en 1995, nota del traductor danés] se contaban
entre los más felices partidos pro-UE.
Ahora, el Partido Popular Danés está siendo retratado como “el
partido número uno por la salida de la UE”. Nunca ha sido tal cosa,
ni lo será, pero esta es la imagen que conducirá a los euro-escépticos
al campo pro-UE y reforzará al Partido Popular Danés, no se trata
de otra cosa.
Si el Primer Ministro y los partidos pro-UE son serios, puesto que tienen la
mayoría en el parlamento nacional, que formulen las preguntas de la
papeleta con las opciones de votar a favor de la constitución de la UE, o por
la retirada de Dinamarca de la UE. Esto sería hablar claro. El movimiento
anti-UE también sería capaz de ganar un tal referéndum,
porque la mayoría de los daneses y de la nación danesa estarían
mejor fuera y alejados de los imperialismos tanto europeo como estadounidense,
siendo independientes y estando abiertos a relaciones positivas con todos los
países y pueblos del mundo.
La oposición consistente, popular y de clase a la UE no debe dejarse asustar
porque el campo pro-UE transforme el referéndum en un referéndum
acerca de la pertenencia de Dinamarca a la UE. No debería permanecer en
silencio acerca del hecho de que la gran mayoría de los daneses se beneficiarían
con la salida de Dinamarca de este club de monopolios. Dejemos al Partido Socialista
Popular y al Movimiento de Junio jurar el continuar en la UE aunque sean contrarios
a [parte de] la Constitución de la UE. Dejémosles hacer sus chalaneos
en la forma de compromisos nacionales, y movilicémonos por un claro “no” de
clase y popular a la constitución del superestado y la superpotencia de
la UE y por la retirada de Dinamarca de estas malas compañías.